miércoles, 5 de diciembre de 2012

Hola, buenas noches; si queréis podemos aprender un poco mas de la artesanía de la mimbre. Iré poniendo, cada día, lo que yo creo que es la mimbre y sus procesos. Espero que os guste y os sirva de información.


LA MIMBRE

Antes de nada convendría decir que la mimbre, sus artículos, han participado en la vida cotidiana del trabajador, el ama de casa, el niño, el comerciante, el rico, el pobre, etc. Todos conocen los objetos de mimbre; atractivos por su ligereza y robustez, y por su fuerza decorativa. La posesión de estos artículos y su contemplación constituye un placer porque son bonitos por su material, su forma y su realización, fruto de muchos siglos de trabajo modesto, artesano, en el que el amor por el oficio, por el trabajo bien hecho, es siempre una nota perceptible y destacada. Esta herencia milenaria," recordemos que los hombres y mujeres de la época primitiva, al mismo tiempo que pulimentaban la piedra o trabajaban los metales, trenzaban las plantas flexibles que les proporcionaba la naturaleza", pasada de padres a hijos no puede quedar en un oficio perdido porque una máquina sustituya esas manos rugosas y callosas que con solo tocar la mimbre ya le va dando forma y vistosidad. Existirán máquinas y el mercado estará abarrotado de artículos, pero siempre habrá un artesano que en sus ratos libres dedique unos minutos de su tiempo a realizar una pieza según esa tradición heredada y podrá saborear el placer de contemplar una obra hecha con sus propias manos.
Las mimbres son las varas cortadas de varias plantas de la familia de las Salíx o sauces. Los sauces necesitan agua y se crían en los humedales de casi toda la Península; son siluetas familiares en las riberas de rios y arroyos. En la región mediterránea es la salíx pedicellata, o comúnmente llamada mimbre del país.
Para un óptimo rendimiento de varas interesa que la mimbrera de cultivo no se desarrolle en forma de árbol, sino que permanezca baja a modo de cepa. A tal efecto, el corte de las varas, que resulta dar una radical poda, tiene que hacerse con regularidad
Cuando entra la primavera es más fácil de pelar a causa de la circulación de la savia. Los hombres del campo, que hacen cestos para sus huertos, saben si lo han de cortar antes o después, siempre que sea mimbre del país.
El cultivo intenso de la mimbre se realiza por plantación de estacas no llegando a formar troncos, ya que la cepa se desarrolla debajo de la tierra. Las variedades de mimbres mas cultivadas son: Mackey Willow, llamado americano y el francés de menor calidad. Las principales zonas de cultivo son Cuenca y Guadalajara, aunque existen muchas zonas donde se cultiva pero a menor escala.
Las mimbres de cultivo dependen mucho del agua. La plantación por estacas se encharca abundantemente el primer año. A partir del segundo se considera la planta adulta y cosechable teniendo una vida aproximada de 15 años. La cosecha del mimbre se comercializa en tres modalidades:
Mimbre negro ( con la corteza tal como se corta )
- Mimbre blanco ( pelado)
- Mimbre buff (cocido y pelado )
El mimbre una vez cortado lo hacemos manojos y una parte lo trasladamos al ahnacén y otra lo empozamos. El empoce es una operación que la tenemos que hacer si después queremos mimbre blanco. Se clasifica los manojos por altura y se clavan en un hoyo en la tierra, inundándolo con agua después. Las varas cortadas, antes del renuevo de la savia, rebrotan por la acción del riego, al punto que, al cabo de unos dos meses, la cascara se desprende fácilmente. Si se corta el material con la savia en auge se desangra la mimbre y se estropea. En mayo o junio se desempoza y se pela.
Antiguamente, y hoy también, se puede hacer un útil para pelar las varas de mimbre. Para ello se corta un trozo de vara gruesa, doblándola en ángulo de V, y se desliza sobre el tallo de mimbre, presionando a modo de pinza; la cascara se desprende fácilmente por la frotación. Actualmente el mimbre de cultivo se pela a máquina, introduciendo por un lado manojo tras manojo y saliendo por el otro el mimbre pelado y blanco. Este material es muy solicitado en cestería.
Otro proceso de transformación es el cocido, que da lugar a un mimbre pelado y de color rojizo o tabaco claro. Este color es conocido en el mercado como buff. Para el cocido se introducen los manojos en unas calderas de agua con horno incorporado; se calienta por medio de fuego por leña hasta un punto próximo a la ebullición. La duración del cocido oscila entre las dos y las seis horas. Durante esta fase el tanino de la cáscara penetra en la madera de la vara y la tiñe hasta la médula. Una vez hervidos se trasladan los manojos, completamente ennegrecidos, a una gran balsa de agua fría y seguidamente se pelan. El mimbre tratado así acaba de mejorar su color a través de un secado al sol que intensifican sus tonalidades.
La cestería de mimbre ocupa un exigente mercado amplio y variable. Así lo podemos clasificar en:
Cestería basta (Trabajo agrícola de recolección,transporte y envases)
- Cestería fina ( De tradición familiar )
- Cestería de fantasía ( Sujeta a los cambios de la moda )
El pueblo gitano tiene gran fama de cestero de mimbre y caña en las zonas de poca tradición, y se le considera con recelo, por su competitividad, en los lugares de pronunciada personalidad cestera local.
A principios del siglo XX y hasta los años 60, el mimbre tuvo un auge considerable por la
fabricación de una variedad de productos para el uso doméstico: cestos, sillones, mesas,
costureros, cunas,e tc. Pero era en Alemania donde se integraban los mejores artesanos La cestería alemana daba la pauta en formas y modas.
La industria del mimbre, a pesar de ser básicamente manual, ha ido incorporando poco a poco talleres equipados con máquinas para la confección de productos en serie. Así la imagen del cestero de pueblo que confecciona día tras día" con las medidas grabadas en un palo o incorporados en la mano y a ojo, a fuerza de experiencia, permitiendo un ligero margen de diferencia, está por desgracia, en vías de desaparición.
El instrumental del cestero tradicional ocupa poco espacio: tijeras de podar, navaja, punzones, metro y poco mas. Según la envergadura de las piezas que se construyen habrá que ampliar mas el instrumental y adaptarlo al trabajo que se va desarrollando.
Existen cepilladoras para rebajar el mimbre, quitándole la médula, hasta dejarlas en finas tiras, denominadas tiretas. Estas se utilizan en cestería fina y fabricación de muebles.
El mimbre tanto del país como el de cultivo, pelado o sin pelar, se conservan en seco. Antes de trabajarlo es preciso sumergirlo en agua durante dos o tres horas para el mimbre pelado y diez o quince días para el mimbre sin pelar. Para ello hay que disponer de una balsa o pilón donde se aprisionan con grandes piedras o troncos gruesos.
Después del remojo las varas han recuperado su flexibilidad y correa, pudiéndose tejer con facilidad. Las técnicas aplicadas a las varas de mimbre varían de un artesano a otro,
dependiendo de la herenciad e sus maestros.
El artesano tiene que preveer exactamente el tamaño de la pieza a la hora de escoger las mimbres para que no sean ni gruesas ni delgadas y, que no sobren ni falten a la hora de confeccionar el artículo.
Hay, o por lo menos hubo, cestería de mimbre en casi toda la PenÍnsula desde el norte al sur y del este al oeste, sin olvidar las Islas y Ceuta y Melilla.


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